ACCIÓN HUMANITARIA
Solidaridad que se articula: juntos frente a la emergencia en Junín
Agosto, 2026 — La acción conjunta entre Arzobispado de Huancayo, Cáritas Huancayo y Misión Jesuita permitió preparar y distribuir 400 bolsas de alimentos entre familias de distintas comunidades de Junín afectadas por el sismo. El recorrido por las zonas también permitió identificar nuevas necesidades que requieren continuar articulando esfuerzos.
Un encuentro para compartir aprendizajes y fortalecer la articulación
Ante las consecuencias ocasionadas por el sismo en distintas comunidades de la región Junín, el Arzobispado de Huancayo, a través de Cáritas Huancayo, y Misión Jesuita articularon esfuerzos para responder a una de las necesidades más urgentes de las familias afectadas: el acceso a alimentos.
Como parte de esta respuesta, desde Misión Jesuita aportamos arroz fortificado y frejoles, que se sumaron a otros productos gestionados para atender la emergencia. Gracias al trabajo conjunto, se prepararon 400 bolsas de alimentos de aproximadamente 10 kilos cada una, distribuidas en su totalidad entre las comunidades priorizadas.
Esta acción buscó acompañar de manera oportuna a familias cuyas viviendas, medios de vida y condiciones cotidianas se vieron afectadas por el sismo, articulando capacidades y recursos para responder desde la cercanía y el cuidado.
La distribución se realizó en diferentes puntos de la región Junín. En la comunidad de Colca, se entregaron 38 bolsas de alimentos en los barrios Esperanza, Progreso y Villa Alta. La respuesta continuó en Huasicancha, con 51 bolsas; el anexo Santa Rosa de Pachacayo, con 20; y el anexo de San Miguel, con 33.
Asimismo, se distribuyeron 60 bolsas en Carhuacallanga, 24 en el anexo de Oylumpo y 174 en la comunidad de Andabamba.
De esta manera, las 400 bolsas preparadas para esta intervención fueron entregadas en su totalidad, completando la primera respuesta alimentaria prevista para las comunidades identificadas.
Acompañar también implica escuchar nuevas necesidades
La presencia en territorio permitió no solo realizar la distribución, sino también acercarnos a la realidad que atraviesan las familias después del sismo.
Durante las visitas se identificaron daños en viviendas e infraestructura familiar, así como condiciones de habitabilidad que continúan afectando especialmente a niñas y niños, personas adultas mayores, personas con discapacidad y otras personas en mayor situación de vulnerabilidad. El levantamiento de información permitió reconocer además necesidades de agua potable o segura, frazadas, ropa de abrigo, kits de higiene, colchones y carpas.
Estos hallazgos muestran que la respuesta no termina con la entrega de alimentos. Continuar acompañando requiere escuchar a las comunidades, identificar prioridades y seguir articulando a organizaciones y aliados capaces de sumar esfuerzos.
Una respuesta construida juntos
La experiencia reafirma el valor de trabajar de manera articulada frente a una emergencia. La coordinación entre el Arzobispado de Huancayo, Cáritas Huancayo y Misión Jesuita, junto con otros apoyos recibidos, permitió complementar recursos y ampliar el alcance de la respuesta.
La intervención cuenta además con registros fotográficos, actas de entrega, padrones y otros medios de verificación que respaldan la distribución realizada, como parte de nuestro compromiso con una gestión responsable y transparente.
Desde Misión Jesuita agradecemos al Arzobispado de Huancayo, a Cáritas Huancayo y a todas las personas que hicieron posible esta respuesta. Seguimos convencidos de que, ante situaciones de emergencia, la cercanía con las comunidades, la solidaridad y la articulación de esfuerzos nos permiten construir respuestas más oportunas y humanas.
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