Evento institucional
Filantropía en China: claves y aprendizajes para una cooperación en transformación
En un contexto global marcado por la transformación digital, la emergencia de nuevos actores y la reconfiguración de la cooperación internacional, mirar experiencias más allá de los circuitos tradicionales de Europa y Estados Unidos resulta clave para fortalecer una cultura de donación con impacto, transparencia y sostenibilidad en el Perú.
Desde Misión Jesuita – Filantropía para el desarrollo, entendemos la movilización de recursos no solo como una práctica operativa, sino también como un espacio de reflexión estratégica. Por ello, seguimos de cerca las tendencias globales en filantropía y cooperación, convencidos de que ampliar la mirada fortalece tanto a nuestras propias iniciativas como al ecosistema del tercer sector en su conjunto.
En ese marco, sostuvimos en Lima una conversación con Mark Sidel, Doyle-Bascom Professor of Law and Public Affairs (University of Wisconsin–Madison), especialista en filantropía, sociedad civil y regulación de organizaciones sin fines de lucro en Asia, con especial énfasis en China.
Durante su visita, Sidel compartió una lectura sobre cómo ha evolucionado el ecosistema filantrópico chino y qué aprendizajes —tanto inspiradores como cautelosos— pueden dialogar con los desafíos que enfrentan América Latina y el Perú en un escenario de cooperación cada vez más diverso y multipolar.
El auge de la filantropía digital
Uno de los cambios más visibles en China es el crecimiento acelerado de las donaciones digitales. A través de aplicaciones móviles de uso masivo, millones de personas pueden donar pequeñas cantidades de manera sencilla y frecuente, convirtiendo la microdonación en una práctica cotidiana.
Este modelo ha permitido canalizar recursos hacia sectores como salud, educación y servicios sociales, demostrando el potencial de la tecnología para ampliar la base de donantes y fortalecer respuestas comunitarias, siempre que existan mecanismos confiables de gestión, trazabilidad y rendición de cuentas.
Para contextos como el peruano, esta experiencia refuerza una pregunta central: ¿cómo reducir las fricciones para donar, sin sacrificar la confianza ni la transparencia?
Crecimiento bajo un fuerte marco regulatorio
La filantropía en China se desarrolla dentro de un sistema altamente regulado por el Estado, con marcos normativos diferenciados para organizaciones nacionales y extranjeras. El objetivo declarado es promover la provisión de servicios sociales, manteniendo un control estricto sobre actividades vinculadas a la acción pública y la organización ciudadana.
Aquí emerge una tensión estructural: impulsar la solidaridad y el crecimiento del sector filantrópico, sin abrir espacios para la participación cívica organizada más allá de lo permitido por el Estado.
Este elemento invita a una reflexión relevante para América Latina: el fortalecimiento del sector no depende únicamente de más recursos o más tecnología, sino también de marcos institucionales que promuevan confianza, autonomía y ciudadanía activa.
Filantropía china fuera de sus fronteras
La filantropía china internacional se encuentra aún en una etapa temprana. Hasta ahora, los principales actores han sido empresas chinas que acompañan sus inversiones en el extranjero con iniciativas sociales o programas de responsabilidad corporativa.
Se trata de un proceso con menos de dos décadas de desarrollo, que requiere mayor investigación para comprender su impacto real y sus implicancias en regiones como América Latina. No obstante, su sola emergencia confirma que el mapa de la cooperación internacional está cambiando, y que nuevos actores —estatales, empresariales y filantrópicos— comienzan a tener mayor presencia en el escenario global.
Preguntas y aprendizajes para el Perú
Mirar esta experiencia no significa copiarla, sino aprender, adaptar y cuidar: tomar aquello que potencia el impacto y evitar lo que debilita la confianza. Desde nuestra experiencia en filantropía para el desarrollo, algunas preguntas resultan especialmente pertinentes:
¿Cómo hacemos más simple donar?
Reduciendo fricciones y ampliando canales digitales, sin perder trazabilidad ni claridad sobre el uso de los recursos.
¿Cómo fortalecemos la confianza?
A través de transparencia activa: información accesible, seguimiento permanente y resultados verificables.
¿Cómo promovemos alianzas sostenibles?
Articulando sector privado, academia, sociedad civil y comunidades en torno a propósitos compartidos.
Aprendizajes para una filantropía estratégica
La experiencia china deja lecciones contrastantes. Por un lado, destaca la innovación digital y la capacidad de movilizar a millones de personas a través de microdonaciones. Por otro, el alto nivel de restricción sobre la sociedad civil invita a la cautela.
Para países que buscan fortalecer sus propios ecosistemas filantrópicos, el desafío está en **aprender de la innovación tecnológica sin replicar modelos excesivamente restrictivos**, promoviendo una cultura de donación que fortalezca tanto los servicios sociales como la participación ciudadana.
Desde Misión Jesuita, asumimos este tipo de reflexiones como parte de nuestro compromiso con una filantropía estratégica, informada y en diálogo permanente con las tendencias internacionales. Creemos que contribuir a ampliar la mirada del sector es también una forma de cooperación: una que conecta recursos, conocimiento y propósito al servicio del desarrollo integral.