VIDA MJ
P. Moncho SJ: Una vida construyendo comunidad
Enero de 2026 — Con gratitud profunda comunicamos el sensible fallecimiento de nuestro fundador José Ramón González Écija SJ, el querido Padre Moncho, a los 81 años, tras 62 años en la Compañía de Jesús y 52 de sacerdote. A dos días de su partida, recordamos el homenaje en vida que reunió a más de 200 personas para celebrar su trayectoria y renovar el compromiso con las causas que impulsó.
Se dice que el valor de una persona radica, sobre todo, en el rastro que va dejando durante su vida, y que la risa y el buen humor son la mejor medicina para el paso irrefrenable del tiempo. Entre esas dos frases es que se enmarca la figura de Moncho, cuyo liderazgo, pasión y compromiso con la Misión Jesuita dejaron una huella imborrable en el corazón de todo aquel que lo conoció. Tras su partida, recordamos el homenaje que realizamos en vida, como una forma de honrar y cuidar su legado.
Juntos con Moncho
Allá por octubre de 2023, festejábamos la trayectoria de servicio del P. José Ramón González Écija SJ. Amigos, colegas, compañeros jesuitas, donantes y aliados se reunieron en un homenaje organizado por Misión Jesuita en el que el color, la música y la alegría acompañaron un recorrido por la vida del querido Padre Moncho.
La diversidad de voces permitió conocer, a través de sus testimonios, el poderoso impacto del P. González Écija SJ. Al mismo tiempo, el encuentro combinó la celebración de una trayectoria apostólica con la invitación a seguir impulsando sus frutos a través de la colaboración y la solidaridad.
En aquella oportunidad, tras la misa característica de Quispicanchi, Moncho nos deleitó con la que sería su última presentación en vivo como danzante. Reflejo de una pasión que cultivó desde su llegada a Andahuaylillas. “Yo soy español y andahuaylino”, solía decir entre risas, cuando se refería a la cultura andina que adoptó, junto con el quechua y el zapateo.
Moncho nació el 31 de julio de 1944 en Ferrol, La Coruña (España). Aunque lo antecedía toda una generación de marineros, su espíritu vivaz y curioso lo llevó a dedicar su vida al servicio de Dios. “Nadie creía que iba a convertirme en jesuita, siempre fui un niño muy travieso”, contó Moncho; pero su decisión fue firme. Ingresó a la Compañía de Jesús el 30 de octubre de 1963, y tras su ordenación llegó al Perú; en 1973 Andahuaylillas (Cusco) se convirtió en su hogar durante 25 años.
Así, fue su interés por la transformación social lo que guio su trabajo. El homenaje destacó la convicción de Moncho y su entrega con la misión jesuita en el Perú; nuestro director ejecutivo Gianfranco Dulanto comentaba entonces: “Gracias a Moncho por inspirar nuestra labor, siempre enfocada en promover la solidaridad en favor de quienes más lo necesitan. Hoy la semilla sigue dando frutos”. Las iniciativas que se gestaron de la mano del querido Moncho continúan funcionando y escalando. Una red de comedores sociales con impacto en todo el Perú, el programa Becas Moncho que acompaña jóvenes talentos y más de 10 iniciativas vinculadas a la misión en Quispicanchi junto a organizaciones con las que unimos esfuerzos.
La trayectoria de Moncho es inspiración en vida. Tal como reza una de sus frases favoritas, “no me preocupo, me ocupo”: su compromiso con los más vulnerables nos recuerda que las palabras puestas en marcha son más poderosas cuando se convierten en comunidad, alianzas y acción. Si quieres acompañarnos a fortalecer este legado y seguir impulsando sus frutos con transparencia e impacto, puedes consultar cómo colaborar desde nuestra web y conocer las iniciativas en nuestras redes.