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Nota INFORMATIVA

Que ninguna búsqueda de Dios se quede sin respuesta

A veces no nos falta de todo. Nos falta lo esencial.

Hay momentos en la vida en los que, aun cuando muchas cosas parecen estar en su sitio, algo por dentro sigue inquieto.
El trabajo avanza. Las responsabilidades se cumplen. Los días se llenan. Y, sin embargo, en el fondo del corazón persiste una pregunta que no se calla: ¿estoy viviendo como realmente quiero vivir?, ¿estoy eligiendo bien?, ¿hacia dónde va mi vida?, ¿dónde está Dios en medio de todo esto?

Muchas personas cargan esas preguntas en silencio. No siempre las dicen. No siempre saben cómo nombrarlas. Pero están ahí. Y cuando aparecen, no se responden con más prisa, más ruido o más distracción. Se responden con una pausa profunda, con silencio, con verdad, con una apertura sincera a Dios.

Ahí es donde los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se convierten en un regalo.

"Entre tanto ruido, detenernos a reflexionar a la luz de la fe nos permite mirar con profundidad y sentido de trascendencia. Escucharnos y construir juntos una agenda común es posible cuando somos capaces de colaborar desde distintos ámbitos; ahí está la verdadera magia del cambio."

— Gerardo Aste SJ

¿Qué son los Ejercicios Espirituales?

Los Ejercicios Espirituales son un camino de oración, silencio y discernimiento.
No son simplemente un retiro para “desconectarse” ni una experiencia reservada para unas pocas personas. Son, ante todo, una experiencia para quien necesita volver a lo esencial, ordenar la vida por dentro y aprender a escuchar con mayor claridad la voz de Dios.

A lo largo de varios días, la persona se aparta del ruido cotidiano para entrar en un proceso interior profundo. En ese tiempo, aprende a mirar su propia historia con honestidad, a reconocer lo que la mueve, a identificar aquello que la ata o la confunde, y a descubrir con mayor libertad qué decisiones la acercan más a la vida, al amor y a la verdad.

San Ignacio entendió algo muy humano y muy actual: que no basta con querer ser feliz. También hay que aprender a elegir bien.

“No solo elegiremos nuevas autoridades, sino que nos jugamos el futuro del Perú. La democracia y la institucionalidad están gravemente heridas por el mercantilismo, la corrupción y la ausencia de participación ciudadana. Nuestra ausencia nos está costando demasiado; hoy el costo de no participar supera ampliamente el costo de actuar."

— José Luis Gordillo SJ

La felicidad no solo se espera: también se decide

Uno de los grandes aportes de la espiritualidad ignaciana es recordarnos que la vida se va construyendo en nuestras decisiones.
Muchas veces creemos que la felicidad llegará cuando alcancemos cierta meta, cierta seguridad, cierto reconocimiento o cierta estabilidad. Pero no pocas veces, incluso después de lograr eso que tanto esperábamos, aparece una sensación de vacío. Como si hubiéramos llegado a un lugar que prometía mucho, pero no podía sostener el corazón.

Los Ejercicios Espirituales ayudan precisamente a entrar en esa verdad.
Nos permiten preguntarnos si no hemos confundido los medios con el fin. Si no hemos puesto en el centro aquello que solo debía estar en los márgenes. Si no hemos ido llenando la vida de cosas importantes, pero olvidando lo más importante.

Desde la mirada de San Ignacio, una vida plena no nace de acumular, aparentar o controlar. Nace de vivir orientados hacia Dios, y desde allí decidir con mayor libertad, con mayor verdad y con mayor amor.

“Me llevo un llamado a la acción, un compromiso para trabajar en la confianza de los jóvenes y en el aprecio por el espacio público. Desde el sector empresarial y de la responsabilidad social, debemos entender que la responsabilidad es ciudadana; no somos ajenos a lo que pasa en el país.”

— Pamela Abdala, coordinadora ejecutiva de Ferreycorp

Ordenar la vida por dentro

Todos llevamos dentro deseos, miedos, heridas, búsquedas y apegos.

A veces decidimos desde el miedo al fracaso. O desde la necesidad de agradar. O desde la obsesión por no perder seguridad, prestigio o control. Y entonces nuestras decisiones dejan de ser libres.

Los Ejercicios Espirituales son una ayuda concreta para poner nombre a esos “desórdenes” interiores y comenzar a reordenar la vida.
No para volvernos fríos ni indiferentes ante las cosas, sino para alcanzar esa libertad interior que permite elegir no lo que más conviene superficialmente, sino lo que más conduce a la vida verdadera.

Esa libertad no se improvisa. Se trabaja. Se ora. Se discierne.
Y por eso los Ejercicios son una experiencia tan valiosa: porque ayudan a recuperar el corazón para que pueda volver a elegir bien.

Un camino de silencio, escucha y encuentro

La pedagogía ignaciana propone un recorrido profundo.

Es un proceso que invita a reconocer la propia fragilidad, contemplar la vida de Jesús, discernir los movimientos interiores y confirmar, poco a poco, qué camino trae más paz, más verdad y más fecundidad.

Quien vive los Ejercicios no sale simplemente “más tranquilo”.
Muchas veces sale más lúcido. Más reconciliado. Más libre. Más capaz de amar. Más dispuesto a tomar decisiones difíciles, pero verdaderas. Más abierto a Dios.

Por eso, para tantas personas, los Ejercicios marcan un antes y un después.
Porque en medio del silencio descubren algo que el ruido de todos los días no les dejaba escuchar: que Dios sigue llamando, sosteniendo, orientando y ofreciendo vida en abundancia.

Hay búsquedas que necesitan una oportunidad

Hoy muchas personas sienten ese deseo de detenerse y encontrarse con Dios con mayor profundidad. La campaña de Misión Jesuita parte justamente de esa realidad: hay quienes quieren vivir los Ejercicios Espirituales, pero no pueden hacerlo por los costos que implica participar en un retiro.

Participar en esta experiencia requiere condiciones muy concretas: un lugar sencillo y tranquilo para alojarse, alimentación durante los días de retiro, materiales espirituales y acompañamiento de personas formadas que ayuden a sostener el proceso interior. La campaña explica que las donaciones se destinan justamente a hacer posible eso mediante becas.

En otras palabras: detrás de cada beca no hay solo un apoyo económico.
Hay una puerta que se abre.
Hay un silencio que se vuelve posible.
Hay una vida que puede reencontrarse con Dios.

Tu donación puede sostener un encuentro

La campaña “Que ninguna búsqueda de Dios se quede sin respuesta” invita a colaborar de manera concreta. En su página, Misión Jesuita propone montos referenciales: S/50 para materiales, S/150 para alimentación, S/400 para ayudar a financiar una beca y S/800 para una beca completa.

Pero más allá del monto, lo esencial es esto:
tu ayuda puede hacer posible que alguien viva una experiencia que transforme su vida.

Tal vez nunca llegues a saber el nombre de la persona que recibió esa beca.
Tal vez no conozcas su historia ni el momento exacto que estaba atravesando.
Pero tu donación puede ser parte de un cambio profundo: el momento en que alguien vuelve a encontrar sentido, recupera la paz, toma una decisión importante desde la verdad o se deja tocar por Dios de una manera nueva.

Hay pocas cosas tan hermosas como ayudar a que otra persona pueda escuchar aquello que su corazón lleva tiempo buscando.

Donar es también una forma de acompañar

A veces pensamos que acompañar espiritualmente solo corresponde a quien predica, guía o dirige un retiro. Pero no es así. También acompaña quien hace posible el camino.

Acompaña quien, con generosidad, decide que otra persona pueda tener un lugar donde dormir durante esos días.
Acompaña quien ayuda a cubrir una comida.
Acompaña quien financia materiales.
Acompaña quien sostiene una beca completa.
Acompaña quien entiende que una búsqueda sincera de Dios merece una respuesta.

Donar, en este caso, no es solo aportar dinero.
Es decirle a alguien: tu búsqueda importa.
Es hacerle saber, con hechos, que no está solo.
Es tender una mano para que el encuentro con Dios no quede frustrado por una barrera económica.


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Campaña

Que ninguna búsqueda de Dios se quede sin respuesta

Los Ejercicios Espirituales siguen transformando vidas porque siguen tocando lo más humano: la necesidad de sentido, de verdad, de libertad y de amor. Y hoy, gracias a esta campaña, esa experiencia puede llegar también a quienes no podrían vivirla sin ayuda.

Hoy tú puedes hacer posible un encuentro con Dios para alguien que lo necesita.

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