Hay momentos en la vida en los que, aun cuando muchas cosas parecen estar en su sitio, algo por dentro sigue inquieto.
El trabajo avanza. Las responsabilidades se cumplen. Los días se llenan. Y, sin embargo, en el fondo del corazón persiste una pregunta que no se calla: ¿estoy viviendo como realmente quiero vivir?, ¿estoy eligiendo bien?, ¿hacia dónde va mi vida?, ¿dónde está Dios en medio de todo esto?
Muchas personas cargan esas preguntas en silencio. No siempre las dicen. No siempre saben cómo nombrarlas. Pero están ahí. Y cuando aparecen, no se responden con más prisa, más ruido o más distracción. Se responden con una pausa profunda, con silencio, con verdad, con una apertura sincera a Dios.
Ahí es donde los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se convierten en un regalo.